El impacto no tangible del entretenimiento embarcado

En situaciones de crisis, nuestras prioridades tienden a cambiar y optamos por recortar costes. Solemos buscar lo que consideramos menos importante y, por lo tanto, al ser complementario, es lo primero en lo que dejamos de invertir.

Cuando esta misma situación no nos afecta sólo como individuos si no como empresa, analizamos los números para detectar esas partidas de gastos prescindibles. Cuando esto ocurre, ¿tenemos en cuenta el alcance de nuestras decisiones? ¿Conocemos el impacto real de nuestras inversiones? Si esta pregunta la trasladamos al sector del transporte colectivo de pasajeros la respuesta que primero nos viene a la cabeza es dejar de invertir en aquellos servicios de los pasajeros que consideramos opcionales, entre ellos, el entretenimiento embarcado.

El impacto no tangible del entretenimiento embarcado

Como profesionales del transporte sabemos que, hoy en día, el entretenimiento embarcado se sigue viendo como un lujo cuando en realidad, es todo lo contrario. Cuando equipamos un autobús, ¿para quién lo estamos equipando? ¿quién es nuestro target? Efectivamente, el objetivo es transportar viajeros de la mejor manera para quieran viajar con nosotros. Los autobuses se equipan con el objetivo de que nos elijan aumentado nuestra competitividad, de que la experiencia de viaje sea tan buena que quieran repetir y que, la satisfacción de los pasajeros se plasme en nuestros números. Invertir en esto no es sencillo ya que no es un retorno de inversión medible o tangible como tal.

Como ya habíamos vaticinado en posts anteriores, el entretenimiento ha dejado de ser un lujo para ser un equipamiento básico, sobre todo en rutas de larga distancia sin el cual, se pierde competitividad. Los pasajeros lo demandan y supone un equipamiento clave para nuestra imagen de marca tanto en redes sociales como en nuestra red operativa.

Invertir en una mejor experiencia de viaje supone invertir en traer más pasajeros en el futuro. Supone en que nuestros clientes hablen de nosotros y de que nos recomienden. ¿Podremos saber cuántos pasajeros hemos conseguido convertir? No a ciencia cierta, aunque sí podremos saber su nivel de satisfacción sabiendo cuántas veces vuelven a elegirnos, qué opinan de nuestro servicio a través de encuestas o nuestro nivel de competitividad en el mercado.

Para mejorar la experiencia de viaje podemos encontrar diferentes servicios:

 Cómo ofrecer todo esto y no morir en el intento

En primer lugar, lo más importante es encontrar un partner de confianza. Han sido, y están siendo, unos años muy difíciles. ¿Nos hemos sentido arropados por nuestros proveedores? ¿Han estado a nuestro lado? En Azimut, podemos decir que nuestros clientes sí que han sentido que han tenido un partner a la altura.

Y, en segundo lugar, el presupuesto disponible nos permitirá saber qué necesita y cómo hacer para ofrecer la mejor experiencia de viaje en base a las necesidades que tenemos.

Consúltanos. Nuestra misión es encontrar soluciones adaptadas a tus necesidades.

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