Integrar la televisión satélite en un sistema de entretenimiento a bordo

No cabe duda de que una de los entretenimientos más “frescos” es la televisión: permite al pasajero una variedad y actualidad, y una duración corta, por lo que la duración del trayecto no condiciona el tipo de entretenimiento. Acceder a las noticias del día, a un programa de entrevistas, un partido de futbol etc… no lo ofrece hoy ningún medio de transporte. El autobús sí puede.

Consejos para integrar la televisión satélite en un sistema de entretenimiento a bordo

Uno de nuestros objetivos como empresas de transporte de viajeros más importantes es el entretenimiento: que el pasajero tenga una experiencia satisfactoria, que repita, que no asocie autocar a larga duración o aburrimiento.

Integrar la televisión satélite en un sistema de entretenimiento a bordo tiene una ventaja inigualable: que cada pasajero puede poner el canal que quiere, siempre dentro de una selección que ofrece el transportista.

Como integrar la televisión satélite en un sistema de entretenimiento a bordo

Bastará con instalar una antena de televisión satélite, que ofrece cobertura peninsular e incluso hasta Francia, norte de Italia etc… para aquellas compañías que realicen rutas por el resto de Europa, existen también antenas que actualizan las características técnicas a la latitud y longitud de su ubicación.

Una vez la antena está instalada, añadimos varios sintonizadores, uno por cada canal simultáneo que queramos ofrecer: así por ejemplo, si tenemos 8 sintonizadores, tendremos 8 canales simultáneos. De esta manera cada pasajero seleccionará en su pantalla el canal que desee, con lo que la exclusividad y servicio diferenciado están garantizados.

Según el satélite al que se oriente nuestra antena (en función de los canales que deseemos ofrecer) tendremos incluso acceso a una amplia oferta de canales extranjeros en emisión abierta, pudiendo así adaptar la propuesta de entretenimiento al perfil de pasajeros de nuestro servicio.

Todo esto tiene una consecuencia directa, la satisfacción del cliente. Y es que nunca debemos olvidar que nuestro pasajero será nuestro mejor prescriptor.